Expongo las siguientes conclusiones:
La universidad
inmersa en la transición de las nuevas formas de la sociedad del conocimiento,
tiene la potencialidad de establecer un conocimiento que sea de utilidad
pública, entendida como conocimiento socialmente distribuido, que permeé los
distintos saberes extraterritoriales y Extra espaciales, pero a partir de una investigación estratégica que subsuma la
transversalidad de la currícula, es decir, dar paso al aprendizaje horizontal
con ayuda de las nuevas tecnologías.
Los retos son innumerables para la Universidad de América Latina, por
los rezagos de desarrollo científico, tecnológico y económico, pero lo más rescatable es propiciar la
transición del paradigma socio-constructivista al paradigma conectivista, porque
es inevitable el surgimiento de la sociedad digital, los distintos saberes
exigen su reconocimiento y apropiación a través de los distintos medios
tecnológicos. Las universidades en las que me desempeño propician y han sentado
bases para la llegada de los nuevos
procesos de enseñanza introduciendo mapas curriculares transversales con las
nuevas tecnologías, desarrollando plataformas de comunicación entre los alumnos
y el docente, incrementando la actividad didáctica pero con bases
constructivistas.
Como
docente, me adapto a los nuevos modelos de aprendizaje y conocimientos, es
complejo pero procuró propiciar esta transición en mi práctica educativa.